Hace ya dos meses y algo q escribo en este blog, y ya iba siendo hora de mencionar un capitulo básico en la vida de
cualquier ciudadano; los supermercados. Sinceramente yo odio hacer la compra con mi familia, por que esto es lo que sucede: primero mi padre coge un carro y se va con mi hermana a la carrera y se van a la sección de embutidos. Mi madre por su parte coge otro carro y se dedica a pasear por los pasillos del supermercado en busca de productos imprescindibles como pueden ser lácteos, huevos y fruta y verdura. Por ultimo mi hermano y yo cogemos un tercer carro (bajo la mirada huraña del encargado y vamos paseando por los pasillos, generalmente haciendo que no controlamos el carrito y que vamos a atropellar a la gente. Cuando nos reunimos en la cola para pagar, estos son los resultados; en el carro de mi madre hay mayoritariamente verdura, productos de limpieza, leche, pescado, horquillas, galletas (pero chiquilín o maria) y posiblemente harina y mermelada. El carrito de mi padre y de mi hermana es difícil de describir; puede haber desde quince tipos de pasta hasta crema de cacahuete y todo tipo de bolleria industrial, además de patatas fritas y yogures de todas clases y sabores. Mi hermano y yo simplemente hemos ido recibiendo instrucciones por parte de nuestros progenitores y solemos tener una caja de natillas (por ejemplo) y un paquete de naranjas, además de una bolsa de chuches como parte de nuestra aportación personal, claro está.
Por si no fuera poco, sistematicamente aparece la clásica mujer de unos setenta y tantos años de pelo blanco y trajeadas que te piden por favor si pueden pasar antes porque tienen solamente una barra de pan. Os advierto desde ya que eso no es verdad por que justo cuando esta pagando aparece su marido llamado Hermenegildo/Desiderio que trae varias cajas de yogures, galletas, bolsas de patatas y de manzanas y se cuela con una sonrisa bondadosa y, para que negarlo, ligeramente ironica.
Vamos, que en total gastas la tarde alli mismo.
Por eso, evitad prestaros para semejante tarea por que nunca saldreis ganando!
Hasta la próxima entrada:
Sofia Berenguer
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