sábado, 9 de abril de 2011

Educación Física: el talón de Aquiles para muchos estudiantes

Para muchos adolescentes, las clases de gimnasia (o Educación Física) suponen un desahogo tras horas y horas sentados memorizando la lección. Sin embargo para muchos otros supone un par de horas a la semana sufriendo el tener que dar vueltas y más vueltas por todo el gimnasio y realizar actividades hasta que te deshaces en tu propio sudor. Yo, como podréis suponer, soy de las segundas.
Hace unos días mi profesor de gimnasia nos puso a practicar unos ejercicios de bolleyball. No se me suele dar mal así que cogí el balón con un aire de superioridad y me puse al lado de mis amigas para empezar con los pasos. Con el rabillo del ojo pude ver como el profesor se acercaba a nosotras con el cuaderno de notas para puntuarnos. Prefiero pensar que eso me puso nerviosa y que por eso se me fue la mano, pero la cosa es que el balón se fue en dirección contraria, le dio en la cabeza a mi compañera, rebotó contra el estómago de otro chico y cayó a los pies de mi profesor, quien sacudió la cabeza, puso los ojos en blanco y apunto algo en la libretita.
¿Y luego se preguntan por qué buscamos las excusas más insólitas para escaquearnos de E.F?

Hasta la próxima entrada:
Sofía Berenguer

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