¿Quién no ha sufrido alguna vez una obra cerca de su casa? Probablemente de ser esto una clase, y esta la pregunta de un examen, el 99,9% de los alumnos levantarían la mano. Ahora bien, ¿Cuántos segurían con la mano alzada si preguntásemos que cuántos de ellos han sufrido la obra EN el jardín de SU casa con los obreros jugando al fútbol en el jardín? Por desgracia yo sería una de ellas.
Hace casi un año se inició una obra en mi comunidad. A los vecinos se nos comunicó que en FEBRERO del 2011 finalizaría dicha obra, cosa que hoy, a día 4 de abril se me permitirá recalcar. Para más inri, los "trabajadores" (por llamarles de alguna manera) echan el día bebiendo cerveza y jugando al fútbol en el jardín, mientras los demás les observamos silenciosamente desde las terrazas.
La paciencia nunca ha sido mi punto fuerte, pero decidí resignarme y esperar que los doce meses terminaran. Cuál fue mi sorpresa cuando un vecino nos informó a mi madre y a mí, que nuestros "huéspedes" alargarían su estancia por unos cuantos meses más. Monté en cólera y escribí una carta al presidente de mi comunidad, aunque mis padres me prohibieron enviarla. Sin embargo, como compensación me ayudaron a crear este blog donde poco a poco comentaré todas aquellas cosas que me asombran (ya sea de manera negativa como positiva) y que me permitirán desahogarme y no montar en cólera.
Hasta la próxima entrada:
Sofía Berenguer
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