Esta mañana en el cambio de clase, mis amigas y yo hemos estado hablando sobre los cursos de inglés. Una de ellas quería apuntarse entre semana y me ha pedido su opinión. Ésto me ha hecho recordar un episodio que sucedió hace casi seis meses:
Mis padres me habían apuntado a un cursillo de inglés los sábados por la mañana, así que a las nueve, de manera puntual, me planté en la clase. De haber seguido mi primer impulso hubiera salido corriendo, pero inspiré hondo y me metí decidida en el aula. Tragué saliva y me senté en el primer pupitre que encontré, que por desgracia estaba situado justo detrás del típico corrillo de seis chicas (todas amigas de antes) que se habían apuntado al curso para dios sabe qué.
Cuando llegó el profesor nos obligó a presentarnos y después nos puso por parejas para hacer un ejercicio. A mí me tocó al lado de un chico de unos dieciséis años que solo pronunció una frase en toda la hora y ni siquiera la entendí porque la dijo en lo que según él era inglés británico. Tras treinta minutos de auténtica tortura, el profesor nos llevó a una sala con ordenadores donde comenzamos a realizar un proyecto. La parte buena es que no me tocó con el antipático (procuré ponerme lo más alejada de él posible), pero la parte mala fue mi nueva compañera. Se llamaba Gracia y era una de esas personas que están decididas a convertirse en tu nueva mejor amiga. Como yo no estaba por la labor, os podréis imaginar que no fue una hora especialmente grata.
En el tiempo del recreo nos dejaron con los ordenadores, donde aproveché para mandar varios SOS a mis amigas, aunque ninguna pudo hacer gran cosa para ayudarme. Tras unas cuantas clases más, por fin llegó la hora de marcharme a casa. Salí corriendo sin despedirme de nadie y me catapulté (literalmente) hasta mi coche.
Por eso cuando mi amiga me ha preguntado mi opinión sobre el curso no me ha quedado otra que poner mi experiencia en este blog y aconsejarle muuuucho cuidado a la hora de elegir el adecuado, porque puede traumatizarte para el resto de tu vida.
Hasta la próxima entrada:
Sofía Berenguer
P.D: Huelga decir que nada más llegar a mi casa obligué a mi madre a desapuntarme!!
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