Iba a cerrar el ordenador tras haber escrito mi entrada, pero entonces me ha saltado un anuncio y no he podido resistirme a hacer un pequeño comentario.
El anuncio trataba de los test por internet, sí, esos que te informan de qué clase de "complemento eres" (bolso, zapato de tacón, chancla o chaleco), de que "caramelo eres" (chicle de bola, caramelo de tofé, gominola en forma de nube de color verde...). En mi opinión, esto es una muestra de lo más importante sobre cómo está decayendo nuestra sociedad. Porque vamos a ver; ¿qué más da ser un caramelo de lima-limón que una nube de caramelo? Y sobre todo, ¿Qué significa? Es todo una chorrada monumental, pero lo mejor de todo es que la gente se mete en estos test muuuy amenudo.
Desde mi punto de vista, el más ridículo es ese test que dice a las chicas como es el chico con el se casarán. Solo hay que poner un par de datos, tipo si prefieres el mar o la montaña, el frío o el calor, la primavera o el verano, las rosas rojas o los lirios blancos... y te saldrá el chico con el que te casarás (vamos, casi como el oráculo de Delfos). Lo más gracioso de todo es que siempre suelen salir chicos tipo:
a) El clásico romántico vestido con camisa y vaqueros, con el pelo a lo whas y un GIGANTESCO ramo de flores en sus manos.
b) El chico malo (pero que en el fondo tiene un buen corazón, todo hay que decirlo) que va vestido con una cazadora de cuero, un par de cadenas colgando de los bolsillos, el pelo corto con el flequillo de punta y apoyado sobre una Harley negro azabache.
c) El surfero, que va con uno bañador hawaiano, unas gafas de sol, el pelo desordenado y el torso desnudo marcando abdominales. Además suele tener una cicatriz en la mejilla izquierda fruto de una pelea con tres tiburones blancos y un calamar gigante.
Ese es el test que haces con quince años, pero treinta años más tardes descubres que tu romántico/chico malo/ surfero-combate-tiburones es en realidad un hombre maduro, con entradas, barriga cervecera y cuya idea de diversión es sentarse en el sillón y ver Gran Hermano.
¿¿Y luego se preguntan por qué hay tantos divorcios??
Hasta la próxima entrada (eso si no hay más anuncios):
Sofía Berenguer
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